Aborda los conflictos con ayuda de terapia para impulsar cambios duraderos en tu relación y resolver problemas en el matrimonio.

Explorando qué es el matrimonio: Expectativas y realidades

¿Qué es el matrimonio?

A modo de reflexión y experiencia, es útil observar que nuestra concepción qué es el matrimonio difiere de otros tipos de relaciones de pareja. Por ejemplo, la dinámica de una «unión libre» entre dos personas que conviven en un mismo hogar no es igual a lo que tradicionalmente llamamos «matrimonio». A menudo, parece que el «destino» de estas uniones informales es eventualmente lo que es el matrimonio, con todas las implicaciones que conlleva este último término. Es crucial comenzar estableciendo esta «diferenciación», ya que, como veremos, aunque esencialmente son lo mismo, la percepción de la libertad y las diferentes “cargas o expectativas sociales” que se viven en ambos tipos de relación, jugarán un papel importante al desvelar la raíz de los problemas en las relaciones.

El propósito de este artículo pasará por revisar rápidamente cómo se perciben ambos tipos de relaciones y “las cargas sociales” en cada uno de ellos. Sin embargo, nos centraremos especialmente en examinar el origen de los problemas en las relaciones como tal y cómo resolverlos de raíz. Si estás interesado en solucionar los problemas que enfrentas en tu matrimonio o relación, te invitamos a seguir leyendo.

Cuando dos personas viven juntas sin contraer matrimonio, en lo que algunos países denominan «unión libre», se presupone que pueden disfrutar de ciertas libertades que quizás no están presentes en lo que conocemos como «matrimonio». Estas libertades aplican en áreas como las carreras profesionales de cada individuo, su contribución económica a la relación, entre otros aspectos. Aunque dentro de la relación se establecen ciertos roles, al no existir un compromiso formal, siempre está latente la posibilidad de terminar la relación si ésta no funciona. Si bien existen ciertas libertades también es preciso señalar que en la gran mayoría de los casos estas uniones representan a su vez un compromiso mucho mayor de lo que supone un noviazgo o una amistad con derechos. Relaciones donde obviamente existe mayor libertad y consecuentemente existe también una percepción de menor seguridad frente a la relación.

Que es el matrimonio

Por otro lado, cuando se formaliza la relación mediante el matrimonio, lo cual a menudo implica una ceremonia avalada por una iglesia o el Estado, la dinámica de la relación cambia significativamente. Lo que es el matrimonio conlleva expectativas sociales más definidas y, en muchos casos, restricciones legales. Hoy en día, el matrimonio se percibe como una asociación legalizada que, además de unir a dos personas, implica muchas veces la “expectativa social” de criar hijos y adquirir bienes. Si bien el matrimonio brinda una sensación inicial de alegría y seguridad, también puede llevar consigo la sensación de encasillamiento en roles y expectativas predefinidas, sensación que con el tiempo se acentúa y sabotea el disfrute pleno de la relación.

Es crucial hacer esta reflexión porque tanto el matrimonio como la unión libre se experimentan de manera diferente, debido a la percepción de libertades, roles o «cargas o expectativas sociales» que existen en cada uno. Sin embargo, los problemas que surgen en ambas tienen la misma raíz. Como se mencionó anteriormente, ya sea en una convivencia libre o en lo que es el matrimonio, esencialmente se trata de vivir en el mismo lugar con una pareja, en el marco de ciertos roles establecidos. Durante esta convivencia, la pareja enfrenta desafíos laborales, dificultades económicas, acontecimientos sociales, intromisiones de terceros, problemas de salud, retos con los hijos, diferencias fundamentales, entre otras circunstancias que crean las condiciones propicias para el afloramiento de discusiones, reacciones emocionales, choques de actitudes y creencias, conflicto de posturas y temperamentos, que terminan en conflictos y peleas, todos los cuales deterioran la relación entre ambos. 

Entonces, podríamos decir que hoy en día un matrimonio, al igual que una unión libre, es una relación de dos personas que se unen por «amor», pero cuya convivencia y metas están condicionadas por el «sistema de creencias personales y las cargas socialmente impuestas» de cada uno de los miembros, que, de no tratarse de raíz, terminan saboteando el disfrute, el propósito y la salud de la relación.

¿Qué debería ser un matrimonio o una relación?

De esta manera, el matrimonio, como una relación de convivencia, se convierte en el escenario ideal donde se enfrentan los sistemas de creencias personales de cada individuo. Estos sistemas, que también podríamos denominar «programación mental», están profundamente arraigados debido al condicionamiento social y son el resultado de la historia de vida única de cada persona. La relación que evidenciamos entre nuestros padres, nuestra relación con ellos, la presencia o ausencia de uno de ellos, y cada evento que nos haya “marcado” emocionalmente en nuestra vida contribuyen a esta programación mental subconsciente, que se manifiesta a través de actitudes, comportamientos, reacciones y temperamentos ante una variedad de eventos o situaciones «detonantes» en una relación.

Conviene comprender que lo que deteriora una relación no son las situaciones o eventos externos que suponen desafíos o problemas para la pareja, sino más bien la falta de comprensión, y por ende la mala gestión, de nuestras reacciones emocionales, comportamientos, actitudes y temperamentos ante estos desafíos. Son estas respuestas las que generan conflictos y disputas en nuestra relación. Por lo tanto, el verdadero “enemigo” las relaciones no son los desafíos externos, que simplemente actúan como «detonantes» y por cierto siempre estarán en mayor o menor medida presentes, sino más bien las programaciones mentales internas que se activan en presencia de estas situaciones externas.

En este orden de ideas, un matrimonio debería vivirse como una escuela donde tenemos la oportunidad de ver con claridad y transcender las «programaciones mentales» que afloran ante las distintas situaciones. Al reconocer y superar estas programaciones, fortalecemos inevitablemente nuestra relación.

¿Cómo debería afrontar los problemas que surgen en mi matrimonio/relación?

Los problemas que surgen en lo que es el matrimonio o en una relación deben abordarse desde su origen. Esto implica no enfocarse únicamente en la situación específica que desencadena el conflicto, como un contratiempo laboral, problemas financieros o discrepancias de opinión. Tampoco debemos limitarnos a analizar las actitudes, comportamientos, patrones emocionales o temperamentos que contribuyen al problema funcional, sino que, es fundamental dirigir nuestra atención a la verdadera causa: la programación mental.

Es esencial comprender que estos comportamientos y acciones no son eventos aislados, sino que son parte de patrones emocionales y de comportamientos profundamente arraigados en nuestra programación mental. En otras palabras, aunque deseemos cambiar nuestras reacciones y acciones, es necesario abordar y eliminar la programación subconsciente que subyace a estos comportamientos. Es por esto que las personas a menudo encuentran dificultades al intentar modificar su comportamiento o sus reacciones, incluso si son plenamente conscientes de que sus conductas son perjudiciales. Esto se debe a que están luchando contra caminos neuronales profundamente arraigados que se han formado a lo largo de muchos años.

En la mayoría de los casos, abordar los problemas de pareja, sin importar su gravedad, requiere el acompañamiento y la guía de una terapia profesional. Lo distintivo de la terapia ofrecida por la University of Consciousness (U.O.C.) radica en su capacidad para transformar tu programación mental. Esto implica «desprogramar» las respuestas emocionales que a simple vista se manifiestan como emociones, reacciones, temperamentos y actitudes. Esta desprogramación tiene el poder de cambiar radicalmente tu estado de ánimo personal, tu energía vital y tu forma de pensar, al mismo tiempo que fortalece tu capacidad emocional para afrontar los desafíos de la relación sin dañarla. Por esta razón podemos decir que tiene un impacto triple: mejora tu experiencia emocional personal, optimiza tu respuesta ante los desafíos cotidianos y, además, tu pareja notará un cambio positivo en ti.

¿Cuándo funciona un matrimonio?

Un matrimonio funciona cuando se enfoca en fortalecer la relación. La única manera de fortalecer una relación radica en deshacernos de los patrones emocionales y de comportamiento que obstaculizan nuestra capacidad de sentirnos como deseamos y que dificultan la construcción de una relación sólida, saludable y basada en el amor, que pueda ser disfrutada plenamente por ambos.

Que es el matrimonio no funciona

¿Por qué no funciona un matrimonio?

Lo que es el matrimonio no funciona cuando la relación se debilita. Esto sucede cuando nos limitamos a sobrevivir ante los desafíos funcionales de la vida y cuando toleramos patrones de comportamiento perjudiciales en nosotros mismos o en la pareja. Además, la relación se debilita al enfocarse exclusivamente en la acumulación de bienes materiales, descuidando así el crecimiento personal que implica compartir la vida con una pareja.

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